¿Cuidando a un padre anciano? Ve 16 maneras de hacerlos felices

El don del amor y la paciencia es más transformador de lo que podemos pensar.

Cuidar y hacer feliz a una persona mayor es exigente, pero es posible. Todo lo que necesitan es un poco de nuestro tiempo, paciencia y amor.

¿Cómo hacer un padre anciano feliz?

Aquí hay 16 consejos muy concretos.

  1. Llevarlo a visitar amigos y familiares. Si no puede, consígalo con alguien que pueda. Las amistades son siempre necesarias a cualquier edad.
  2. Deja de discutir con él. Déjale sentir que tienes razón. Esto les da seguridad.
  3. Déjalos vivir entre tus recuerdos. A menudo es todo lo que queda y es importante para ellos.
  4. Déjalos hablar, incluso si repiten la misma historia cientos de veces. Escucha y valora tus palabras, que son pura sabiduría.
  5. Haz que sientan que los necesitas, que son útiles para ti y no una carga.
  6. Permítales hacer las tareas que puedan y ayúdelos cuando sea necesario.
  7. Diviértete con ellos con los juegos que más les gusten y déjalos ganar (razonablemente).
  8. Escuchar música de su tiempo. Permítales contar una historia que tenga que ver con esta o aquella canción.
  9. Deja que se enojen y tengan sus rabietas como si fueran niños. Pero no los trate como a un niño; trátelos como a un adulto que merece todo su respeto y comprensión.
  10. Anímalos a cuidar tu higiene personal. ¿Cuál es su perfume o loción favorita? Délo como un regalo.
  11. Hable con ellos en un tono de voz tranquilo. Di gracias y diles que los amas. Diles cuánto valoras su vida, tiempo y conocimiento.
  12. Entra en su mundo. Entra en sus historias, como si estuvieran sucediendo ahora.
  13. Tócalos, abrácalos, llénalos de besos … Muéstrales tu ternura y tu calor humano.
  14. Toma fotos con ellos y deja que cuenten la historia detrás de ellos. Sorpréndete con lo que escuchas.
  15. Reza con ellos. La mayoría de los adultos mayores son muy buenos en eso!
  16. Simplemente pregunte: «¿Qué puedo hacer por ti hoy para hacerte feliz?»
    Regalo de vida

Muchos de nosotros hemos tenido la inmensa bendición de cuidar a un padre anciano. Sí, puede ser muy agotador y, a veces, bastante agotador, pero al final del día te acuestas con una sonrisa en la cara. Amarlos, cuidarlos y protegerlos en sus debilidades. ¡Recuerda que todo en ellos es un gran regalo de la vida!

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